“Las primeras víctimas de los incendios, los agricultores, los ganaderos, los habitantes y propietarios de las zonas rurales, siguen llorando las pérdidas que nadie les ha compensado, aun habiendo sido propiciadas por una gestión ambiental errada. Estos “locales” son excluidos de la gestión por el mundo conservacionista y por unos políticos que, lejos de propiciar la concertación, imponen regulaciones, eminentemente sancionadoras, restrictivas y limitadoras, que buscan doblegar e intervenir la propiedad”´.
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